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Un lugar en la cumbre by John Braine

Posted On March 23, 2017 at 10:53 pm by / Comments Off on Un lugar en la cumbre by John Braine

By John Braine

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Concepciones de la ética

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Tenía una mansa cara huesuda, con las cejas tupidas y el ralo pelo negro. —Soy un viejo bobo, insensible, maleducado, grosero y sin modales —dijo—. Discúlpeme si le he avergonzado, Joe. —No estoy avergonzado —dije, y le sonreí. Hubo un silencio, pero no se hizo incómodo; como si de alguna manera nos entendiéramos a la perfección, los tres juntos compartíamos la mejor relación posible entre un joven y una pareja de mediana edad. Estábamos en la base de la intimidad —si es que los periódicos dominicales no habían ensuciado el término más allá de su uso— porque ellos eran del tipo de personas con las que no se podía vivir sobre ninguna otra base.

Me recuerdo diciéndome a mí mismo: «No más zombis, Joe, no más zombis». Me gruñía el estómago de hambre y tenía un zumbido en la cabeza y una sensación de agua carbonatada en la nariz de las bebidas de la noche anterior. Aquella mañana en especial incluso estas molestias me producían placer. Yo era un viajero disipado, disoluto de manera elegante, que aspiraba al baño caliente, a acariciar a un perro, al café negro y a la siesta en un batín de seda. Vestía mi mejor ropa de los domingos: un traje gris claro que me había costado catorce guineas, una corbata gris lisa, calcetines grises y zapatos marrones.

Había una radiogramola, una librería grande abierta y un gran piano. La tapa del piano estaba despejada, signo inequívoco de que se utilizaba como instrumento musical y no como mera repisa auxiliar. La alfombra de piel de oso blanco era, supongo, estrictamente Metro-Goldwyn-Mayer pero encajaba, añadiendo un toque necesario de frivolidad e incluso una débil sensualidad como de caramelos perfumados. Miré la fotografía de Maurice una vez más. Me recordaba a alguien que conocía. Estaba irritado conmigo mismo por no recordarlo; era como si la ficha de un catálogo hubiera desaparecido de un volumen en el que sabía que estaba guardada.

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